
Cada curso tiene una hora de biblioteca obligatoria a la semana. La bibliotecaria prepara especialmente la sala para el curso que viene. Elige libros que pone sobre las mesas para que los niños escojan. La idea es que encuentren libros adecuados para su nivel. Además, incluye libros que están por sobre el nivel lector y otros un poco bajo el nivel lector, para que nadie se quede sin una opción adecuada.
Los niños leen silenciosamente primero y después se pueden llevar el libro para la casa. Lo registran al final de la hora.

